Los azulejos, partidos y destrozados por la
erosión del tiempo y el vandalismo, crujen a cada paso que damos. Ante nosotros
una imagen tan imponente como triste. Una piscina olímpica totalmente vacía y
llena de escombros, rodeada de unas gradas excepto por un lateral en el que hay
dos trampolines. Nos encontramos en la urbanización de Castellnou, en Rubí.